"En la quietud de mi ser, más allá de los pensamientos y las emociones, me fundí con la esencia misma del universo. Era como disolverme en un océano de consciencia, donde cada partícula, cada ser, era una extensión de mí mismo. La separación entre el yo y el todo se desvaneció, dejando solo una inmensa sensación de unidad y pertenencia. Era como si el universo entero fuera un sueño lúcido de una conciencia cósmica, y yo, un simple personaje dentro de esa gran obra." "La revelación llegó como un amanecer interior, iluminando cada rincón de mi ser. Comprendí que el universo no es una máquina fría y impersonal, sino una creación viva, pulsante con inteligencia y amor. Detrás de cada átomo, cada estrella y cada ser humano, hay una consciencia única y omnipresente, tejiendo la trama de la existencia. Era como contemplar el pincel de un artista divino, dando forma a un cuadro cósmico en constante evolución." "En ese instante, la ciencia y la espiritualidad se uniero...
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Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo.