**1. El primero dice que estamos aquí para descubrir la identidad de nuestro hombre interior o nuestro “verdadero yo“, me imagino que es el alma, según Pablo, el verdadero YO es espiritual (2 Corintios 4:16), de modo que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestar ese propósito que debe cumplirse y dicho propósito último en esencia no es más que expresar gloria a Dios. Para los creyentes del Kaizen y el Ikigai no somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.
“Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual, conocer su identidad y esto es un trabajo que únicamente nos llevara a la fuente de donde surgimos y de donde surgió el TODO.” Debemos descubrir por nuestra cuenta en un trabajo sumamente individualista que dentro de nosotros habita tanto la maldad y la mundanalidad como el potencial o la semilla de la divinidad en forma de semilla que desea nacer para que podamos expresar una mejor cosecha.
** 2. El segundo componente de la ley del IKIGAI o propósito es la expresión de nuestro talento único. Todo ser humano tiene un talento/don único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera, es una forma de “gracia” o dádiva que se te ha dado y que debes expresar en el universo de la “multiforme gracia“.
Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer bien, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta y que fluye naturalmente EN nosotros. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo y nuestra retribución mas satisfactoria no es el dinero sino la actividad per se. A mi me pasa esto quizá cuando estoy interpretando, o cuando estoy hablando de Dios. La expresión de ese talento único, o más de uno en muchos casos, nos introduce en un estado de conciencia atemporal, es lo que se denomina “moverse desde la eternidad“.
** 3. El tercer componente de la ley del propósito es la que completa la felicidad y trae la prosperidad es el SERVICIO a las personas, tratar a los demás como nosotros quisieramos ser tratados, en el cristianismo le conocemos como la Ley de Oro. Sin embargo para vivir una vida destinada a servir a los demás seres humanos, es necesario preguntarse: -¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo servir a todas las personas con quienes tengo contacto?

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Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo.